Un presupuesto de juego debe ser una cantidad de ocio que puedas perder por completo sin afectar necesidades. No es un método para generar ingresos ni recuperar pérdidas.

Sepáralo de los gastos básicos

Paga primero vivienda, comida, facturas, transporte y compromisos financieros. Si queda dinero de ocio, define un tope y no lo aumentes durante la sesión.

Haz una pausa al llegar al límite

No tomes prestado ni uses crédito para continuar. Si el límite se incumple con frecuencia, suspende el juego y solicita apoyo.